Manchas en la piel después del sol

Molestas y poco estéticas, en la cara y en todo el cuerpo, tanto las manchas como los lunares hay que controlarlos no sólo para estar más lindas, sino también por una cuestión de salud. La piel, con sólo 5 mm de grosor, es uno de los órganos más eficientes del cuerpo. No es sólo una capa protectora, sino mucho más que eso; es un sistema que regula la temperatura corporal, percibe los estímulos de dolor y placer, no permite que determinadas sustancias entren en el organismo y representa una barrera protectora frente a los efectos perjudiciales del Sol. Además, su color, textura y pliegues permiten identificar a los individuos. Y la lista sigue…
Por eso, cualquier alteración en el funcionamiento o en la apariencia de la piel puede tener consecuencias importantes para la salud física y mental. Dentro de las más comunes se encuentran las manchas y los lunares.

Manchas para todos los gustos

Todos los años, después del verano, muchas mujeres llegan a los consultorios dermatológicos preocupadas por las muchas o pocas manchas que aparecieron. Esto es producto casi exclusivamente de la exposición al Sol y así ellas se convierten en las evidencias del comportamiento equivocado durante los meses de calor.
La pigmentación de la piel se ubica siempre en el mismo nivel, pero cuando hay un estímulo, como es el caso de los rayos solares, esa pigmentación aumenta a veces por zonas, en forma de pecas, que médicamente se denominan esférides.

Manchas en la piel por el sol

Es importante que todas sepamos que el estímulo del Sol es progresivo. Esto significa que probablemente, gracias a la información con la que hoy contamos, ya todas usen protectores y filtros solares. La realidad es que si se expusieron durante 20 años y hace dos que se cuidan, lamentablemente no es garantía de que las manchas solares no aparezcan. Los médicos repiten hasta el cansancio que el Sol se acumula en la piel desde el primer día en que uno se expone y su paso se manifiesta en forma de mancha.
A veces la cuestión no termina ahí y se puede complicar. Este es el caso de las lesiones, que empiezan como rugosidades y luego se transforman en escamas. Eso ya es una lesión solar, que puede comenzar como una mancha, pero que puede tener gran importancia en cuanto a la salud, porque puede convertirse en precancerosa. De allí la necesidad de tratar y consultar cuando se presenta una mancha en cualquier lugar del cuerpo.
También se pueden presentar otras manchas que no son solares y que tienen que ver con un estímulo solar que las desencadena , pero que en realidad internamente esa persona está predispuesta de otra manera. Por ejemplo, un melasma, que obedece a una causa hormonal por embarazo, el uso de anticonceptivos o irregularidades hormonales internas.
Es decir que el Sol en algunas casos es un desencadenante y en otras es la única causa.

Tratamientos suaves

En las manchas, los médicos no hablan de curación, sino de desaparición, porque la paciente puede volver a mancharse si sigue con la tendencia de exposición a la causa que se la predispuso.
Generalmente las mujeres prefieren un tratamiento paulatino, como el peeling, que actúa por renovación celular. Saca capas superficiales y quedan capas profundas que tienen menos pigmentación. Es ideal para las manchas aparecidas durante el embarazo y producto de la toma de anticonceptivos, ya que la mancha no es puntual, sino que es extendida. La más común en estos casos es la que se presenta sobre los labios y generalmente se combina con manchas en la frente y las mejillas. Hay que aclarar que cuando se depila con cera caliente el bozo se produce una inflamación, la zona se oscurece y se presenta la mancha sin necesidad de la exposición solar.
Si se trata de una mancha superficial, con tres o cuatro sesiones de peeling desaparece. Este tratamiento además tiene la ventaja de que tapa los poros y mejora hasta al acné más rebelde. Un dato llamativo es que las mujeres que se realizan peelings durante mucho tiempo por problemas de acné no presentan arrugas.
Cuando la mancha no es tan oscura se utiliza el micropeeling. Se prepara la piel con distintas sustancias que ablandan la capa córnea, que es la superficial y luego se utiliza un bisturí para desprender las células sin lesionar la piel. No duele, no sangra y no arde. Por último, a la piel que queda se le coloca un producto para renovar también las células.

La criocirugía

Esta técnica es el más potente de todos los tratamientos y por eso se utiliza para las manchas más rebeldes. Se trata de una terapia que se usa en otros trastornos y que en la actualidad está incursionando en la estética. Con nitrógeno líquido a 90° bajo cero de temperatura se mata las células superficiales. Luego se forma una costra que cae y así desaparece la mancha.
La novedad en este campo consiste en la utilización de un spray con el mismo nitrógeno, pero con otros aditamentos. Como no alcanza a la capa profunda y no llega a congelarse, es ideal para quitar manchas más leves en poco tiempo.
Además existe una gran variedad de tratamientos con láser, pero no es adecuada para todos. Primero hay que testear la piel en un lugar no visible, porque muchas veces responde con una hiperpigmentación y así el efecto es contraproducente, porque la mancha se agranda. Los médicos lo consideran un método limitado y dependiente de cada caso.

Los molestos lunares

A Marilyn Monroe le quedaban tan bien, pero hay que estar atentas porque por lo general no revisten peligro, sin embargo, a veces, pocas, pueden resultan cancerosos.
Son pequeñas formaciones cutáneas, generalmente oscuras, que se desarrollan a partir de las células productoras del pigmento de la piel. Tienen tamaños diversos, pueden ser planos o abultados, lisos o rugosos y en algunos casos crece pelo.
Casi todas las personas presentan alrededor de 10 lunares, que en la mayoría de los casos se forman durante la niñez o la adolescencia. Al igual que todas las células, las pigmentadas responden a variaciones de los valores hormonales y por ello los lunares pueden aparecer, agrandarse o también oscurecerse durante el embarazo.
Dependiendo de su aspecto y localización, los lunares son inofensivos, pero, los que no, los riesgos son importantes. Por eso es conveniente realizar un control cada seis meses y en los casos con gran predisposición debe consultarse más seguido. La predisposición puede haber sido porque tuvieron lunares que se malignizaron y fueron extirpados o lesiones que pueden malignizarse en un porcentaje alto. Es importante aclarar que no todos deben sacarse, sólo si se detecta algo raro, para luego realizar una biopsia y analizarlo. Las que decidan hacerlo por una cuestión estética no hay ningún problema, pero el que tiene la última palabra es el dermatólogo.
Los lunares pueden presentar ciertas características que permiten presumir que pueden ser peligrosos. Al paciente lo único que le tiene que inquietar es la consulta médica. El es quien corresponde que decida si debe ser sacado o no.

Nunca olvidarse de ellos

Si el médico recomendó la extirpación, no hay que dejar pasar el tiempo. Por el momento no existe un tratamiento para los lunares y ellos solamente se quitan con cirugía tradicional. Esto se debe a que no se puede realizar ningún método de destrucción que luego no permita estudiar el lunar microscópicamente para descartar así futuros problemas. Porque, como dicen los especialistas, la cuestión no termina en sacarlos, sino en analizarlos para quedarse tranquilas.
Por suerte esta cirugía no es gran cosa. Se aplica anestesia local, se extirpa el lunar y después se colocan uno o dos puntos, de acuerdo con su tamaño. Luego, entre los siete y diez días, se realiza la extirpación de los puntos. Mientras, se analiza el lunar y, si está todo bien, se terminó el asunto y sólo hay que esperar que la lesión se cure totalmente.

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